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Flores brotando, primavera a las puertas del invierno


Existen pocos momentos de disfrute como este: trajinar con flores. Esta vez dos pequeños centros de gerberas, con margaritas.











 







Recoger la mesa de trabajo es un ritual precioso: olor a tierra, a hierba mojada, y no te digo nada si en momentos como este entra el sol por la ventana, no se puede pedir más. Lo disfruto, es el momento en el que la creatividad se mesa y contemplas el conjunto.








A ese ritual se añadió un fabuloso descubrimiento: los bulbos de narcisos, que eran espledorosas flores el año pasado, estaban retoñando. Decidi transplantarlas.


  









Y colorín colorado, este cuento no se ha acabado.

Días después de escribir este post, me apareció en la tierra una capa de polvillo blanco, me quedé helada... ¡Oh no! Los narcisos al patíbulo. Pues no, hoy los llevé a que las chicas de Germinando (no son mis primas, ni vecinas, ni nada, lo prometo, las conozco porque me gusta su trabajo, only) me dieran un veredicto y un santo remederio eco/bío, y me lo dieron ¡El veredicto! que os cuento por si os pasa lo mismo: si regáis las plantas con agua del grifo dejarla un ratito al aire para que el cloro se evapore, de lo contrario creará esa capita blanca en la superficie.

Conclusión: están resanas, sanitas sanas. Je je je. 

PD: Y otro consejo por si lo hacéis, no comprar tierra en los chinos, trae bichillos ejem ejem

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