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Agri-dulce

Me levanto y el día comienza con una emoción: ver que una compañera (Clara) ha podido poner en pie el evento de Facebook que ayer se me atravesó. Este es y va de esto:

Girasol liberado al encuentro de niños (los que los son y los que llevamos dentro) en proximo dia 15

Un sueño que me venía rondando hace tiempo, mucho tiempo: llenar la vida cotidiana de luz y color, de alegría, de entusiasmo, de fe, esperanza, de olvidarnos de tanto mandato extraño con la aparente intención de aniquilarnos, consumirnos, deshidratar nuestros ánimos y dejarnos caer en un abismo en el que muy fácilmente podríamos ser movidos y mal-encaminados, cual rebaño. PUES NO.

Somos los mismos que hace unos años, somos los mismos que hemos puesto países y economías en pie, somos los mismos que ayudamos, que queremos, que construimos, que levantamos casas y muros sólo con nuestro ingenio y nuestras manos, somos los solidarios, somos los que sabemos tener educación y empatizamos, somos. Somos muchas otras cosas de las que últimamente ciertos medios de comunicación quieres hacernos ver. PUES NO. SOMOS TAMBIÉN TODO ESTO, Y MAS.

Me niego a caer en ese abismo, en quedarme en casa en un rincón desolado aceptando las migajas de un sistema putrefacto que al final quiere hacerte creer que eres afortunada/o por aceptar cualquier cosa a cambio de unos céntimos o por miedo a no caer, como ya caen muchos sin casa, sin salud, sin trabajo, sin educación, sin...

Yo digo NO. Pasaré por todos lo túneles oscuros que esta época que nos toca vivir nos esté regalando, una paisana más de este pueblo que llaman Mundo, pero nadie impedirá que le ponga a mi vida y la vida en la que creo color, sol, el que necesitamos para poder andar. Eso sólo se lo permito al invierno, y únicamente porque está entre el otoño y la primera, lo que hace que cuando esta llega, como ahora, con su suave temperatura hace que me sienta mucho mejor y agradecida.

And here I/we go, regalando/me/nos vida, luz, color, yes of course!!!!

Y mi desayuno de domingo continua sabiendo que ha muerto Constantino Romero. Me ha dejado con esa sensación de vacío que acompaña a la pena, al dolor. Crecí viéndolo en la tele y confieso que siempre me pareció un señor algo pedante que sólo hacía eco de su voz. PUES NO. Esta era tecnológica con sus redes sociales me lo acercó, y mucho. Puedo decir y digo que era un señor envuelto en un corazón enorme que no se calló, a cada giro de tuerca de estas que nos vienen apretando él alzaba su majestuosa su voz para decir NO, por ahí no, con nombre y apellidos, no tuvo miedo, no se calló. Me alegró descubrir, y de esto no hace mucho, que una de esas personas que me regaló tantos momentos de entretenimiento en la infancia llevaba escondido de piel hacia dentro todo un mundo, la irreverencia necesaria del ser indómito, que dominó el arte del escaparate, que no perdió su identidad y que supo hacer teatro fuera y dentro de bambalinas mientras mantenía intacto su espíritu. Gracias por todo eso, un ejemplo.  Espero que exista un lugar donde todos los grandes de espíritu que se van yendo se reunan y sigan haciendo mucho ruido, que no se nos olviden.

Uno de los mensajes que nos regalo en su Twitter fue este, su arma, SU VOZ.

El arma de Constantino Romero, su VOZ.
Y este enlace regalado por los chicos de Toma la Tele:




Yo tengo  mis aRmas, y son estas...




Hasta cuando toque Constantino, para ti va esa flor. Te regalo dos canciones, tú eliges ;)




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